Stewardship -- Following Jesus’ call to be a disciple

We celebrated a wonderful Stewardship Conference on August 25th at the Cathedral (see related articles on Pages 10-11).  Prayer, hospitality, formation, and service were all experienced in this diocesan event: thank you to all the presenters and volunteers who assisted, especially to Eric Haselhorst, our Director of Stewardship for the diocese, and Father Ted Skalsky and the Cathedral staff, who hosted the conference.
But just what is stewardship?  We begin with some questions and scriptural answers:
Who are we?  “But to those who did accept Him He gave power to become children of God” (John 1:12).  Yes, we are each wondrous sons and daughters of our Heavenly Father, worthy of great dignity, respect, and love.
Who are we also called to become as God’s children?  “Whoever does not carry his own cross and come after me cannot be my disciple” (Luke 14:27).  By our baptism, we are also called to be the disciples, the followers, of Jesus our Savior, our brother, and our friend.
What do we do as God’s disciples?  “For whoever does the will of God is my brother and sister and mother” (Mark 3:35).  Being disciples of Jesus is not a passive pastime, but rather an active seeking of the will of our Heavenly Father, as Jesus did.
How do we children of God, become His disciples, by doing His will?  “As each one has received a gift, use it to serve one another as good stewards of God’s varied grace” (1 Peter 4:10).  We put this discipleship, this following of will into action by practicing stewardship.  Stewardship is the grateful response of a Christian disciple who recognizes and receives God’s gifts and shares these gifts in love of God and neighbor.
Note the importance of each part of this definition.   We gratefully respond to the Lord, as thankful and appreciative people.  We live out our Christian discipleship with joy, as we follow Jesus unreservedly.  We recognize and receive God’s many and varied gifts, stopping often to count His blessings.  We do not hold these gifts to ourselves, but rather generously share them with others.  Finally, we do all this not because “we have to,” but because we love – we have a hope-filled love for God and a compassionate love for our neighbor and ourselves.  This is stewardship.  I encourage parishes, families, and individuals to grow in the understanding and practice of God’s gift of Stewardship.  In the Year of Faith that begins in October, let us take time to learn more about the genuine Spirituality of Stewardship, and to follow Jesus’ call to be a disciple in a deeper way.  Ask your pastor how you can learn more, and how you can assist the parish in this faith-filled call to authentic Stewardship.  Jesus will help: He loves all His children more that we can ask or imagine!

Caridad – Siguiendo la llamada de Jesús de Ser un Discípulo

Celebramos una maravillosa Conferencia de Caridad el 25 de agosto en la catedral (vea los artículos relacionados a este asunto). Oración, hospitalidad, formación y el servicio—todos fueron observados en este evento diocesano: gracias a todos los presentadores/as y voluntarios/as que asistieron, especialmente a Eric Haselhorst, nuestro Director de la Caridad de nuestra diócesis y a Padre Ted Skalsky y a los empleados/as de la Catedral, quienes fueron los anfitriones esta conferencia.
¿Pero que es caridad? Comenzamos con unas preguntas y respuestas escritúrales.
¿Quienes somos? “Pero a todos los que lo recibieron les dio capacidad para ser hijos de Dios” (Juan 1:12). Si, cada uno somos Sí, cada uno de nosotros somos maravillosos hijos e hijas de nuestro Padre Divino, dignos de gran dignidad, respeto y amor.
¿A que somos llamados a ser también como hijos de Dios? “El que no carga con su propia cruz para seguirme luego, no puede ser discípulo mío” (Lucas 14:27). Por nuestro bautismo, también nosotros estamos llamados a ser sus discípulos, los seguidores de Jesús, nuestro Salvador, nuestro hermano, y nuestro amigo.
¿Qué hacemos como los discípulos de Dios? “Porque todo el que hace la voluntad de Dios es hermano mío y hermana y madre” (Marcos 3:35). Ser discípulos de Jesús no es un pasatiempo pasivo, pero mejor dicho una busca activa de la voluntad de nuestro Padre Divino, como Jesús hizo.
¿Como podemos nosotros como los niños de Dios, ser sus discípulos, hacienda su voluntad? “Que cada uno ponga al servicio de los demás el carisma que ha recibido, y de este modo serán buenos administradores de los diversos dones de Dios” (1 Pedro 4:10). Ponemos a este discipulado, al seguir la voluntad en acción practicando la caridad. Caridad es la respuesta de un agradecido discípulo Cristiano que reconoce y recibe los dones de Dios y comparte estos dones del amor a Dios y al prójimo.
Note la importancia de cada parte de esta definición. Agradecidamente respondemos al Señor, como gente agradecida y apreciativa. Vivimos nuestro aprendizaje Cristiano con alegría y seguimos a Jesús sin reservas. Reconocemos y recibimos de Dios muchos y variados dones, deteniéndonos seguidamente para contar Sus bendiciones. No sostenemos estos dones solo para nosotros, pero mejor generosamente los compartimos con otros. Finalmente, hacemos todo esto no porque “tenemos que,” pero porque amamos – tenemos un amor lleno de la esperanza por Dios y un amor compasivo por nuestro vecino y a nosotros. Esto es la caridad. Animo a las parroquias, familias e individuos a crecer en el entendimiento y la práctica del don de Dios de la caridad.
En el Año de Fe que comienza en octubre, tomemos tiempo para aprender más sobre la Espiritualidad verdadera de la caridad, y seguir la llamada de Jesús de ser un discípulo de un modo más profundo. Pregunte a su pastor como usted puede aprender más, y como usted puede asistir a la parroquia en esta llamada llena de la fe a la caridad auténtica. Jesús ayudará: ¡Él ama a todos Sus hijos/as más que podemos preguntar o imaginar!