We grieve for our children: prayers
Editor’s Note: The following is Part I of a two-part series.
Our heartfelt prayers go out to the families, friends, and community of the little ones killed in Connecticut. We grieve for these innocents, and for their families who miss their smiles, their laughs, their hugs. May the Prince of Peace, Jesus our Savior, give comfort to the families, as He gathers the children to Himself: “Let the little children come to me, and do not stop them; for it is to such as these that the kingdom of God belongs” (Luke 18:16).
We as individuals and as a nation rally around the Sandy Hook Elementary School community at this time. We pour out our hearts in prayers, tears, disbelief, and indignation. Media sources are flooded with articles, photos, and opinions. Calls are voiced for changes in laws to avert such atrocities in the future.
“What is truth?” Pilate asks Jesus (John 18:38). There is truth in our world. There is absolute truth in our world. You may protest, but try this: How would you answer: Is it wrong for every culture, for all locales, and for all time, to kill 20 children while they sit in their classroom?
Yes! we say emphatically. No one would answer, “Well, maybe in such-and-such circumstances…. You know, people have a right to choose…. Actually, who am I to tell the shooter that I disagree with him? … I don’t want to be intolerant of the killer’s decision. …”
We all feel deep in our minds and hearts that the killing of the innocents in the Newtown horror was wrong, was evil, must never happen again.
Our lives are fragile. We are often broken. We reach out in compassion and love. We assist and pray for those who have suffered unimaginable tragedy on December 14th: the little children and adults who were killed, and all their moms and dads and families who are grieving. As we rejoice for our Christmas Babe, our Gentle Jesus, let us call on Him to heal our hearts and to prepare us to unite one day in the heavenly kingdom with all our loved ones. Jesus loves us more than we can ask or imagine.
Oraciones: Estamos tristes por Nuestros Niños
Nota del Editor: La siguiente es la Ira. Parte de una serie de dos partes.
Nuestros sentidos corazones expresan profundas oraciones hacia las familias, amigos y la comunidad de los pequeños asesinados en Connecticut. Estamos tristes por estos inocentes y por sus familias quienes extrañan sus sonrisas, sus risas, sus abrazos. Que el Principe de Paz, Jesús, nuestro Salvador, les de el alivio a las familias mientras el reúne a los niños junto a Él: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos” (Lucas 18:16)
Nosotros como individuos y como una nación, alentamos a la comunidad de la Escuela Sandy Hook Elementary, en este tiempo. Vertemos nuestros corazones en oraciones, lágrimas, dudas, e indignación. Los medios de la prensa están inundados de artículos, fotos y opiniones. Se han expresado llamadas para cambios en la ley para evitar estas atrocidades en el futuro.
“¿Cuál es la verdad? Pilatos preguntó a Jesús (Juan 18:38). Hay verdad en nuestro mundo. Hay absoluta verdad en nuestro mundo. Usted puede protestar, pero trate esto, com ousted contestaría: ¡es incorrecto para cada cultura, para todos los lugares, y para todo el tiempo, matar a 20 niños mientras ellos están sentados en su salon de clases? ¡Sí!, decimos enfaticamente. Nadie diría: “Bueno en tales y tales circunstancias…Ustedes sabe, la gente tiene un derecho a escoger…En verdad, ¿quién soy yo para decilrle al que disparó que yo no estoy de acuerdo con él? …No quiero ser intolerante ante la decisión del asesino…” Todos nosotros sentimos muy a fondo en nuestras mentes y corazones que el asesinato de los inocentes en el horror de Newton estuvo mal, fue diabólico, no debe suceder nunca más.
Nuestras vidas son frágiles. A menudo estamos rotos. Nos acercamos en compasión y en amor. Ayudemos y oremos por aquellos que han sufrigido inconcebible tragedia del 14 de diciembre del 2012: los niñitos y adultos que fueron asesinados; y sus mamas y papas y familias están padeciendo. Mientras nos regocijamos por nuestro Bebé Navideño, nuestro Tierno Jesús, llamémoslo para sanar nuestros corazones y prepararnos para unirnos un día en el reino celestial con todos nuestros seres queridos. Jesús nos ama más de lo que podamos pedir o imaginar.
