Lent and Confession
I was ordained a priest on May 23, 1998, and celebrated my Mass of Thanksgiving the next day in my home parish. I also celebrated my first confession (as a confessor) just before that Mass. I had my Rite of Penance book in my lap, and was barely settled in my chair in the confessional as my first penitent entered. The penitent sat on the face-to-face side; I had hoped for an anonymous confession in my nervousness! I was filled with anxiety, as I repeated in my mind: “I can’t do this … I can’t do this.” Then a peace washed over me, as the Lord touched me, His newly ordained priest, and gave me the courage to think/feel “I can’t do this without You … I can’t do this without You.”
Our Lenten journey continues with, at times, a nervousness or anxiety due to our sins. Yet, Jesus is there to comfort us with His touch, His grace. He gives us the courage to go to the church and celebrate the Sacrament of Reconciliation. Sometimes it has been many years since we have been forgiven. At times we have a sin that we do not wish to say aloud to the priest. Maybe we do not think the Lord will forgive us.
“Be not afraid!” Jesus says to you, to me, to all of us. He desires to forgive, to assist us on the road of conversion. The Lord is all loving, all merciful, all compassionate, yes, even for us sinners, even for that sin, even for me. This Lent and beyond, trust in our Gentle Jesus to forgive us. He is our God of Mercy who loves us more than we can ask or imagine!
P.S. We pray in thanksgiving for Pope Emeritus Benedict XVI, as he begins his retirement. We pray for the Cardinals, as they listen to the guidance of the Holy Spirit during the conclave.
Cuaresma y Confesión
Fui ordenado como sacerdote el 23 de mayo de 1998 y celebré mi Misa de Acción de Gracias el día siguiente en mi parroquia. También celebré mi primera confesión (cono un confesor) justo antes de esa Misa. Tenía mi libro del Rito de la Penitencia conmigo, y apenas me había colocado en mi silla en el confesionario cuando mi primer penitente entro. El penitente se sentó al lado de cara-a-cara; ¡Había esperado una confesión anónima en mi nerviosismo! Estuve lleno de ansiedad y repetí en mi mente: “No puedo hacer esto… No puedo hacer esto.” Fue entonces que una paz se pasó sobre mí, como el Señor me toco, Su sacerdote recién ordenado y me dio el valor de pensar/sentir “Yo no puedo hacer esto sin Ti… No puedo hacer esto sin Ti.”
Nuestro camino cuaresmal continúa con, a veces, un nerviosismo o ansiedad debido a nuestros pecados. Aún, Jesús está allí para consolarnos con Su toque, Su gracia. Él nos da valor de ir a la iglesia y celebrar el Sacramento de la Reconciliación. A veces han sido muchos años desde que hemos sido perdonados. A veces tenemos un pecado que no queremos decir en voz alta al sacerdote. Tal vez no creemos que el Señor nos perdone.
“¡No tengas miedo!” Jesús dice a ti, a mí, a todos nosotros. El Señor es todo amor misericordioso, compasivo a todo, sí, incluso a nosotros los pecadores, incluso para ese pecado, incluso para mí. Esta Cuaresma y más allá, confié en nuestro tierno Jesús que nos perdone. Él es nuestro Dios de Misericordia, que nos ama más de lo que podemos pedir o imaginar.
Nota Adicional: Oramos en acción de gracias por el Papa Emérito Benedicto XVI, que comienza su retiro. Oramos por los Cardenales, mientras escuchan la dirección del Espíritu Santo durante el cónclave.
