The Lost Son

Part II

I wrote last month about a recent Sunday Gospel: The Prodigal Son (Luke 15:11-32).  My focus was on evangelization, as the father evangelized his son with joy.  All of Jesus’ parables provide rich insights for our spiritual life.  The beloved child is another theme of this scripture passage.

Edward Sri (Into His Likeness) writes that the lost son is not “turning back as a beloved son.  He doesn’t view himself as worthy of that anymore.”  We can feel like that.  I may feel lost, unworthy, distant from God and others, unloved, unable to love.  But the father in the parable does not think this way about his son, but rather exclaims “This, my son was dead, and is alive again; he was lost, and is found.”  What a happy reunion!

Sri continues: the story is “about turning away from the incorrect picture we have of God and of ourselves.” We are each beloved sons and daughters of the Heavenly Father.  Nothing we can do or fail to do will change this eternal truth!  Pope St. John Paul II teaches: “We are not the sum of our weaknesses and failures; we are the sum of our Father’s love for us and our real capacity to become the image of His Son.”

The Lord will help us see ourselves as His beloved children. God will help us love ourselves and others.  Let us thank God, who loves us so much! 

 

El hijo perdido

Parte II

El mes pasado escribí sobre un evangelio dominical reciente: El hijo pródigo (Lucas 15,11-32).  Mi enfoque era en la evangelización, ya que el padre evangelizaba a su hijo con alegría.  Todas las parábolas de Jesús proveen ricas perspectivas para nuestra vida espiritual.  El hijo amado es otro tema de este pasaje de las Escrituras.

Edward Sri (Into His Likeness) escribe que el hijo perdido no está «volviendo como un hijo amado.  Ya no se ve a sí mismo como digno de eso».  Nosotros podemos sentirnos así.  Puedo sentirme perdido, indigno, distante de Dios y de los demás, no amado, incapaz de amar.  Pero el padre de la parábola no piensa así de su hijo, sino que exclama: «Este, mi hijo estaba muerto, y ahora está vivo; estaba perdido, y es encontrado».  ¡Qué feliz reencuentro!

Sri continúa: la historia es «sobre alejarnos de la imagen incorrecta que tenemos de Dios y de nosotros mismos». Somos cada uno de nosotros hijos e hijas amados del Padre Celestial.  ¡Nada de lo que hagamos o dejemos de hacer cambiará esta verdad eterna!  El Papa San Juan Pablo II enseña: «No somos la suma de nuestras debilidades y fracasos; somos la suma del amor de nuestro Padre por nosotros y nuestra capacidad real de convertirnos en la imagen de su Hijo».

El Señor nos ayudará a vernos como sus hijos amados. Dios nos ayudará a amarnos a nosotros mismos y a los demás.  ¡Demos gracias a Dios, que nos ama tanto!