My visit with Pope Francis
To accompany. To walk with. To unite. To not give up on. “That they may all be one” (John 17:21). My visit with Pope Francis on January 16 left me with these simple teachings of the Lord, truths of how we should act toward all people. And to joyfully share this love with one another. Our Holy Father exemplifies this joy of the Gospel of Jesus Christ.
Pope Francis greeted us bishops with a smile and a handshake. We 15 bishops from Region IX (Kansas, Missouri, Iowa and Nebraska) were on our ad limina visit to Rome. We met him individually, then we were seated. He sat down in the midst of us and said welcome, we are brothers here. Through an interpreter (Italian), the Holy Father asked what was on our minds. For over two hours he listened, responded, encouraged us, prayed. The Vicar of Christ gave me much hope in a world that often seems hope-less. A master story teller, he told funny tales and heart-wrenching stories all filled with a message of faith in God. The pressure of episcopal responsibilities in my vineyard seemed lighter – Pope Francis and God were with me.
Let us thank the Lord for Pope Francis, the Successor of Peter (Matthew 16:18). We pray for his health, wisdom and the energy to do God’s ministry. Let us accompany one another with our love and prayers. Jesus is with us, He loves us so much!
Visita al papa Francisco
Acompañar. Caminar con. Unir. No abandonarlos. «Que todos sean uno» (Juan 17, 21). Mi visita al papa Francisco el 16 de enero me dejó con estas simples enseñanzas del Señor, verdades de cómo debemos actuar con todas las personas. Y compartir alegremente este amor con los demás. Nuestro Santo Padre ejemplifica esta alegría del Evangelio de Jesucristo.
El papa Francisco nos saludó a los obispos con una sonrisa y un apretón de manos. Los 15 obispos de la Región IX (Kansas, Missouri, Iowa y Nebraska) estuvimos en Roma para nuestra visita ad limina. Después de un encuentro individual, nos sentamos. Él se sentó en medio de nosotros y nos dio la bienvenida; aquí somos hermanos. A través de un intérprete (italiano), el Santo Padre preguntó qué teníamos en mente. Durante más de dos horas nos escuchó, respondió, nos animó, oró. El Vicario de Cristo me dio mucha esperanza en un mundo que a menudo parece sin esperanza. Un narrador maestro, contó cuentos divertidos e historias desgarradoras llenas de un mensaje de fe en Dios. La presión de las responsabilidades episcopales en mi viñedo parecía más ligera, el papa Francisco y Dios estaban conmigo.
Agradezcamos al Señor por el papa Francisco, el Sucesor de Pedro (Mateo 16, 18). Rezamos por su salud, sabiduría y la energía para hacer el ministerio de Dios. Acompañémonos con nuestro amor y nuestras oraciones. ¡Jesús está con nosotros, Él nos ama tanto!
