Mr. Maxwell and Service
He was a tough old man. Mr. Maxwell peppered his talk with four-letter words, and told shocking stories from his life as a truck driver. But he was alone and ill. Mr. Maxwell taught me about service in the Lord.
I met Mr. Maxwell when I signed up to help with Meals on Wheels, which was sponsored by the Benedictine College Knights of Columbus. As a Knight, I wanted to reach out, to serve. Once a week, I picked up several lunches and delivered them to those who were elderly and lonely. Most of the folks lived in simple homes, but a few lived in rundown shacks or tiny apartments. Mr. Maxwell lived in a basement dump. I was in disbelief that true poverty existed in Kansas, right in my hometown. Mr. Maxwell and I got to know each other, and I would run errands for him. As he got weaker, I would visit him in the hospital. Less than five months after I met him, he died. Mr. Maxwell had no relatives or friends to bury him: another scandal. My dad agreed to pay for the funeral, and he, two of my brothers and two college friends were pallbearers.
As Jesus, we are called to serve and not be served (Matthew 20:28). Service is sharing our time and compassion with another. A simple definition of this pillar of Stewardship -- of service -- is “I love our neighbor.” What is extraordinary about serving someone is that it brings joy and fulfillment to the one who serves. Mr. Maxwell taught me to go outside of myself to reflect the light of Christ on a crusty, difficult man. He gave me assurance that I could bring a bit of hope to a broken man who was without friend and without family. Mr. Maxwell showed me that I could be Christ-like to him.
As we re-dedicate our commitment to God during Stewardship Renewal, let us ask our Loving Lord to call us to more profound service. Let us compassionately reach out to others. Jesus will reward us with a comfort and peace; He loves us more than we can ask or imagine!
El Señor Maxwell y El Servicio
Él era un viejo duro. El Sr. Maxwell salpicaba su plática con palabras de cuatro letras y contaba los cuentos más escandalosos de su vida de camionero. Pero él estaba solo y enfermo. El Sr. Maxwell me enseño a mí sobre el servicio en el Señor.
Yo conocí al Sr. Maxwell cuando me inscribí para ayudar con el Meals on Wheels (servicio social de comidas a domicilio), que fue patrocinado por los Caballeros de Colón del Colegio Benedictino. Como un Caballero, yo quise tender la mano, a servir. Una vez por semana, yo recogía varios almuerzos y los entregaba a los que eran ancianos y se sentían solos. La mayoría de la gente vivía en casas sencillas, pero algunos vivían en chozas destartaladas o en apartamentos pequeños. El Sr. Maxwell vivía en basurero de sótano. No podía creer que la verdadera pobreza existía en Kansas, justo en mi ciudad natal. El Sr. Maxwell y yo nos llegamos a conocer uno al otro y le hacia los recados para él. Cuando se hizo más débil, lo visitaba en el hospital. En menos de cinco meses de haber lo conocido, se murió. El Sr. Maxwell no tenía familia o amigos para enterrarlo: otro escándalo. Mi papá estuvo de acuerdo en pagar el funeral y el, dos de mis hermanos y dos amigos del colegio fueron los portadores del féretro.
Como Jesús, no somos llamados ser servidos, sino a servir (Mateo 20:28). Servicio es compartir nuestro tiempo y compasión con el otro. Una definición simple de este pilar de compartir, de servicio, es “Yo amo a nuestro prójimo.” Lo extraordinario de servir a alguien es que trae alegría y realización a quien sirve. El Sr. Maxwell me enseño a salir de mi mismo para reflejar la luz de Cristo sobre un hombre rudo y difícil. Me dio seguridad de que me podría traer un poco de esperanza a un hombre roto sin amigo y sin familia. El Sr. Maxwell me enseño que yo podía ser como Cristo. Como dedicamos de nuevo nuestro compromiso a Dios durante esta Renovación de Compartir, vamos a pedir que nuestro Señor Cariñoso nos llame al servicio más profundo. Vamos a tender la mano compasivamente a los demás. Jesús nos recompensará con una comodidad y paz; ¡Él nos ama más que podemos pedir o imaginar!
