Guardian, Protector, Caregiver, and Teacher

Millions of pro-life folks from all over the USA travelled to Washington D.C. or their state capital to pray, and to exhort their representatives to promote laws that protect the dignity of human life from conception to natural death.  
Jan. 22 was the 42nd anniversary of the Supreme Court decision legalizing abortion.  We were blessed to take a busload of young people and youth leaders to the March for Life in Topeka.  I celebrated two Masses, an early one for the youth from the Archdiocese of Kansas City in Kansas and the Wichita Diocese.  The second later Mass was with our own pilgrims.  We were blessed to have the prayerful presence of all – Thank you!
I preached about the gift of life, that we worship God, the Author of Life: “You formed my inmost being; You knit me in my mother’s womb.  I praise You, because I am wonderfully made; wonderful are Your works! My very self You know” (Psalm 139:13-14).  I told the young people that we, sons and daughters of our Heavenly Father, are called to help.
I exhorted the boys and men to ask St. Joseph “to help me be a guardian and protector of my parents, siblings, wife, children, and to all I meet, especially the least ones, all children of God.”
I invited the girls and women to ask St. Mary “to help me be a caregiver and teacher to my parents, siblings, husband, children, and to all I meet, especially the least ones, all children of God.”
May we all be guardians, protectors, caregivers and teachers in our families, parishes and communities.  The Lord of Life, Jesus Christ, will give us the strength and grace to promote and protect each human life, born and unborn.  Jesus loves us more than we can ask or imagine!

Guardián, Protector, Cuidador, y Maestro

Millones de personas pro-vida de todos los Estados Unidos viajaron a Washington DC o a su capital estatal para orar, y para exhortar a sus representantes a promover leyes que protejan la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.  El 22 de enero era el 42º aniversario de la decisión de la Corte Suprema que legalizó el aborto.  Tuvimos la suerte de tomar un autobús lleno de jóvenes y líderes juveniles de la Marcha por la Vida de Topeka.  Yo celebré dos Misas, una temprana para los jóvenes de la Arquidiócesis de Kansas City en Kansas y la Diócesis de Wichita.  La segunda Misa, más tarde, fue con nuestros propios peregrinos.  Fuimos bendecidos por la presencia orante de todos: ¡Gracias!
Prediqué sobre el don de la vida, y que adoramos a Dios, Autor de la Vida: “Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno.  Te doy gracias porque eres prodigioso: soy un misterio, misteriosa obra tuya; y tú me conoces hasta el fondo” (Salmo 139, 13-14).  Les dije a los jóvenes que nosotros, hijos e hijas de nuestro Padre Celestial, estamos llamados a ayudar:
Exhorté a los varones y a los hombres a pedirle a San José que “ayúdame a ser un guardián y protector de mis padres, hermanos, esposa, hijos, y de todos los que encuentre, especialmente los más pequeños, todos los hijos de Dios”.
Invité a las niñas y mujeres a pedirle a Santa María que “me ayude a cuidar y ser maestro de mi padres, hermanos, esposo, hijos, y de todos los que encuentre, especialmente los más pequeños, todos los hijos de Dios”.
Que todos seamos guardianes, protectores, cuidadores y maestros en nuestras familias, parroquias y comunidades.  El Señor de la Vida, Jesucristo, nos dará la fuerza y la gracia para promover y proteger cada vida humana, nacida y por nacer.  ¡Jesús nos ama más de lo que podemos pedir o imaginar!