A place of pilgrimage and prayer

At the Mass closing the Year for Priests in St. Peter’s Square, Pope Benedict said this audacity of God is the true grandeur concealed in the word, “priesthood.” He was referring to the utter boldness of God in entrusting himself to the men of the priesthood.  He gave himself over into our hands, even despite our many weaknesses.

The hammer blows of old sexual abuse cases that we heard in these last few months did not ruin this year of reflection, he said.  What happened was precisely the opposite:  we grew in gratitude for God’s gift, a gift concealed in “earthen vessels.”

So let us look on all that happened as a summons to purification, as a task we bring to the future, and which makes us acknowledge and love all the more the great gift we have received from God.

A summons to purification.  A work for the future.  God wants us, as priests, in one tiny moment of our history, to share his concern for his people. This is our work in the days and the months after the Year for Priests.

I am thus pleased to invite you, in one tiny moment of our history, to take your concerns about the priesthood and the Church to one tiny parish in our Diocese.

I have designated St. Francis Xavier Church in Seward, KS, with its splendid new statue of St. John Vianney, as a place of pilgrimage for all in the Diocese.  You can go there for prayer and devotion in the presence of the Blessed Sacrament:  to pray for the sanctity of priests; to pray for the needs of the priests currently serving in our Diocese; and to pray for vocations to the priesthood.

In that way, we might respond to the Holy Father’s summons to purification, and we might marvel anew at the boldness of God in giving us the gift of the priesthood.


Como un lugar de peregrinaje

para todos en la Diócesis

En la Misa en la Plaza de San Pedro, cerrando el Año de los Sacerdotes, el Papa Benedicto dijo esta audacia de Dios es la verdadera grandeza ocultada en la palabra,“sacerdocio.”

Él se estaba refiriendo al valor completo de Dios de confiar él mismo en  los hombres del clero. Él se entregó a nuestras manos,  a pesar de todas nuestras debilidades.  Los martillazos de viejos casos de abuso sexual que escuchamos hace unos meses atrás  no arruinaron este año de reflexión, dijo.  Lo que ha sucedido es precisamente lo opuesto: crecemos en gratitud por los dones de Dios, un don oculto en  “buques de tierra”.

Así es que extendamos una Mirada sobre todo lo que ha pasado como una invitación a la purificación, como una tarea que traemos al futuro, y lo que nos hace reconocer y amar a todos los grandes dones que hemos recibido de Dios.

Una invitación a la purificación. Una labor por el futuro. Dios nos quiere, como sacerdotes, en un momento  mínimo de nuestra historia, para compartir su interés por su pueblo. Este es nuestro trabajo durante los días y meses después del Año de los Sacerdotes.

Estoy pues, complacido en invitarlos, en un breve momento de nuestra historia, para tomar sus intereses sobre el sacerdocio y la Iglesia hasta una pequeña parroquia en nuestra Diócesis.

He designado a la Iglesia Santo Francisco Javier en  Seward, KS,  con su espléndida estatua nueva de San Juan Vianney, como un lugar de peregrinaje para todos en la Diócesis.  Ustedes pueden visitarla para oración y devoción en la presencia del Santo Sacramento: para orar por la santidad de los sacerdotes; para orar por las necesidades de los sacerdotes actualmente sirviendo en nuestra Diócesis; y para orar por las vocaciones al Sacerdocio.
En esta manera, podremos responder a la invitación a la purificación  del Santo Padre, y podremos maravillarnos de nuevo en el valor de Dios por darnos el don del sacerdocio.