Francisco de Osuna

Francisco de Osuna (+1540) was a Franciscan monk much loved in his day, and he did one extraordinary thing: he taught St. Teresa of Avila how to pray. 
He did so by writing a book called the Tercer Abecedario.  This Third Spiritual Alphabet was a kind of handbook for seekers after God.  Her own uncle guided her to the book, and the Lord used it to make her the woman he wanted her to be. 
Her copy of the book is still preserved in the Convent of Avila.  Its pages show the signs of age and of much study.  Passages are underlined, and in the margins some of Teresa’s characteristic marks can be found, a cross here, a heart there, a pointing hand in another place.
The book is about Recogimiento: it is about Recollection.  Osuna took it for granted that that life, and especially sin -- that these always scatter.  We are always a bundle of competing, conflicting desires that threaten to tear us apart.  He urged his readers to collect the forces of their own souls, and to concentrate them into a single focus. 
Recollection is the drawing of a scattered person together in focus upon God.  But it is not principally for the sake of silence, or for the sake of internal order.  Rather, it is for the sake of pointing the person beyond himself.  For Osuna, Recollection was Prayer, to the God who made us, to the God who redeemed us, to the God who is beyond us.   
Silence is not just an empty space to be filled.  It is itself filled with meaning for the one who has ears to hear.  You draw yourself toward silence by collecting yourself (your faculties, your attentions, you intentions), but it is Silence itself, with its own Word beyond all human significance, that does the actual drawing. 
Silence has meaning because in Silence there is a meeting.

Francisco de Osuna

Francisco de Osuna (+1540) era un monje franciscano muy querido en su día y el hizo una cosa extraordinaria: enseño a Santa Teresa de Ávila a orar.
Lo hizo por medio de su escritura de un libro llamado el Tercer Abecedario. Este Tercer Abecedario era como un manual para buscadores de Dios. Su propio Tío la guio al libro y el Señor lo usó para hacerla la mujer que él quiso que ella fuera.
Su copia del libro aún se conserva en el convento de Ávila. Sus páginas muestran marcas de edad y de mucho estudio. Pasajes están subrayados y en los márgenes de algunas de las marcas características de Teresa se pueden ver, una cruz aquí, un corazón, una mano señalando en otro lugar.
El libro es sobre el Recogimiento: se trata de recolección. Osuna lo dio por sentado que la vida, y el pecado en especial, que éstos siempre se dispersan. Siempre somos un bulto de competición, deseos contrarios que amenazan con desgarrarnos. Les urgió a sus lectores a juntar las fuerzas de sus propias almas y para concentrarlos en un solo centro de atención.
La Recolección es el dibujo de una persona dispersada junta la atención a Dios. Pero no es principalmente por el silencio, o por el orden interno. Más bien, es por el bien de la persona que va más allá de sí mismo. Para Osuna, la Recolección era la oración, al Dios que nos hizo, con el Dios que nos ha redimido, al Dios que es más allá de nosotros.
El silencio no es sólo un espacio vacío que se llena. Esta lleno del sentido para el que tiene oídos para oír.  Te atrae hacia el silencio juntándose (tus facultades, tus atenciones, tus intenciones), pero es el propio Silencio, con su propia Palabra más allá de todo el significado humano, que hace el dibujo actual.
El Silencio tiene significado porque en el silencio hay una reunión.